LA LUCHA POR LA LIBERTAD APAGADA POR LA BURGUESÍA Y LA ARISTOCRACIA APOYADA POR GOBIERNOS CORRUPTOS 5 MASACRES EN ECUADOR

Lamentablemente estos hechos que hemos vivido en toda latinoamérica sólo son el reflejo de las lecciones que nos dieron los invasores españoles, la forma de gobierno y de dominación que ejerció sobre nosotros el Imperio Español .
Después de la salida del imperio español, el abuso y la dominación se repartió entre otros actores, primeramente por el imperio estadounidense, el imperio ruso, el francés y otros más , y como segunda parte de esto la burguesía y la aristocracia resultante de la mezcla de los españoles con nuestros aborigenes, a los que les dieron un apellido y al mismo tiempo les pasaron la idea de superioridad y con ello el abuso hacia su propio pueblo.
Desde que las guerras emancipadoras lograron echar a los españoles de sudamérica, las élites resultantes continuaron con el abuso a los aborigenes y a la clase media, la misma que fué dominada desde un principio, especialmente cuando se instauró la época republicana.

MASACRE DEL 2 DE AGOSTO DE 1810 ESTA ERA LA CLASE DE CRÍMENES QUE COMETIERON LOS ESPAñOLES Y QUE LA BURGUESÍA Y LA OLIGARQUÍA DEJADA POR ESTOS APRENDIERON.
TOMADO DE FOROS ECUADOR
La junta soberana de Quito conformada del 10 de agosto de 1809 apenas gobernó unos meses, hasta que se tuvo que deponer por circunstancias políticas. El conde Ruiz de Castilla re-asumió el mando el 29 de octubre del mismo año. Días después se firmaron capitulaciones en las que se estableció que no habría persecución a los miembros de la junta. Este compromiso no se cumplió, los cabecillas de los insurrectos fueron encarcelados por las fuerzas leales al rey que llegaron desde Lima, en los calabozos del edificio junto al actual Palacio de Carondelet (Centro de Quito).
Frente a esto, y cansados de los atropellos de los soldados realistas, recién llegados, el pueblo de Quito decidió apoyar a los patriotas implicados en la junta soberana, y se organizó para liberarlos de los calabozos del cuartel de la real audiencia de Quito.
El 2 de agosto de 1810 a las 13:30, con el repique de las campanas se inició la arremitida, aprovechando el almuerzo de los soldados. Tras la señal, los quiteños irrumpieron en el cuartel y lograron liberar a varios patriotas. Los soldados realistas reaccionaron, y el ejército granadino de un cañonazo tumbó la pared que dividía los patios para apoyar al ejército limeño.
Entonces, sobrevino la matanza tristemente recordada del 2 de agosto de 1810, uno a uno y a sangre fría, los próceres fueron asesinados en sus celdas. El coronel Juan Salinas, el doctor Manuel Rodríguez de Quiroga, el presbítero José Luis Río Frío, Mariano Villalobos, el doctor Juan Pablo Arenas auditor de guerra, don Antonio Olea escribano, el doctor Juan de Dios Morales y el capitán José Vinueza, entre otros, fueron masacrados.
Mientras se terminaba con la vida de casi todos los líderes de la insurrección de 1809, algunos lograron perforar una pared de las mazmorras, para alcanzar un colector de agua de la quebrada Sanguña, consiguiendo escapar y salvar sus vidas.
FOROS ECUADOR

MASACRE DEL 15 DE NOVIEMBRE DE 1922 EN GUAYAQUIL-ECUADOR
El movimiento que desembocó en el vil y masivo asesinato se inició con la huelga de los trabajadores ferroviarios de Durán, el 17 de Octubre de 1922, cuando recibieron el respaldo de las tres centrales existentes: la Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana (que cobijaba a 32 organizaciones), la Asociación Gremial del Astillero y la Confederación Obrera del Guayas. Sus reclamos no fueron escuchados y se vieron obligados a paralizar sus actividades desde el día 19 de ese mes. Con toda esa presión, el pliego petitorio fue aceptado y entró en vigencia el día 25.
Pese a ello la situación general de los obreros no mejoró. Nuevamente se tomaron las calles de Guayaquil las organizaciones el 13 de noviembre de 1922. La situación no se limitó únicamente al enfrentamiento entre empresas y obreros asalariados, sino que llegó a transformarse, además, en una lucha solidaria que incluía a los artesanos, obreros portuarios y subempleados, entre otros.
Todas estas organizaciones presentaban los mismos requerimientos en sus pliegos de peticiones: aumento de salarios, jornada laboral de ocho horas, libertad de organización, pago de jornadas extraordinarias e indemnización por despidos intempestivos, entre otras demandas que trataban de paliar en algo sus precarias condiciones de vida.
Un total de 53 organizaciones participaron en la huelga que dio lugar a la masacre perpetrada en las calles guayaquileñas, mientras la burguesía celebraba y ayudaba al Ejército desde sus balcones con sus propias armas.
WIKIPEDIA

MASACRE DEL 2 Y 3 DE JUNIO DE 1959
En 1959 ejercía la Presidencia de la República el conservador Camilo Ponce EnríquezActores y contexto En “Ecuador: Historia de la República” se anota que, para 1959, cuando Camilo Ponce Enríquez llevaba ya tres años en el poder, el país vivía una crisis económica y social, producto de la baja en las exportaciones del banano. Esta coyuntura encontró una respuesta política a dicha crisis, traducida en el apoyo que los movimientos populares del puerto le dieron a la acción del pueblo manabita. Ponce, que había dado muestras de su capacidad represiva, cuando fue Ministro de Gobierno en el tercer velasquismo, diría después : “El 2 y 3 de junio, Guayaquil estuvo al borde de la destrucción ,yo tuve que hacerles frente mereciendo el aplauso de lo más representativo del puerto (la burguesía y la aristocracia…) yo ordené y lo volvería a hacer”. Al igual que el 15 de noviembre de 1922, hoy también lo más representativo del país y de la prensa aprobó la masacre de “unos pocos hampones, marihuaneros y prostitutas”, se lee en el texto.
Pasadas las 12 de la noche, arreció el ataque policial a bala y sable contra todas las personasLas calles del puerto, dice Pareja, se llenaron de inconformidad y para la madrugada se contabilizaban ya 5 muertos y varios heridos. El Gobierno declaró entonces zona de seguridad al país e impuso la ley militar, con los tanques del Ejército controlando Guayaquil. Pedro Saad Herrería, en “La Patria nuestra de cada día”, expresa que el miércoles 3, fuerzas militares trataron de llevarse los cuerpos de caídos que estaban en la morgue, acción que fue impedida por la muchedumbre. Luego de una acalorada discusión, los uniformados accedieron al pedido de los familiares y compañeros de los estudiantes, que fueron trasladados a la casona universitaria, donde se improvisó una capilla ardiente. A las 5 de la tarde, mientras se realizaba el sepelio de los caídos, retornaba de Quito el jefe titular de la II Zona Militar, coronel Luis Piñeiros, que venía con instrucciones personales del Presidente de la República. Cuando el acto fúnebre concluyó, un grupo se dirigió hasta el Cuartel Modelo de la Policía, donde una compañía de ametralladora emplazada en las cercanías de ese cuartel abrió fuego indiscriminado sobre la multitud. A partir de aquí los acontecimientos se desencadenaron por toda la ciudad. Pareja señala que, según la revista internacional Visión, durante el 2 y 3 de junio hubo, por lo menos, 500 muertos, aunque el régimen reconoció solo 16 occisos y 89 heridos.
Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/7/yo-ordene-y-lo-volveria-a-hacer-dijo-camilo-ponce
LA MASACRE DE AZTRA
Eduardo Tamayo G.
Aquella tarde del 18 de octubre de 1977 los trabajadores del Ingenio Azucarero Aztra merendaban tranquilamente, junto con sus mujeres y sus pequeños hijos, sin pensar siquiera lo que les iba a suceder minutos más tarde. Esa mañana se tomaron las instalaciones del Ingenio exigiendo el cumplimiento del contrato colectivo que estipulaba el pago del 20 % del alza del precio del azúcar. La dictadura, congraciándose con los Noboa, los Valdez, los Ponce Luque, subió el quintal del 220 a 300 sucres.
Entre tanto, el Gerente General de Aztra, Coronel (r) Jesús Reyes Quintanilla, enterado de la huelga, mantuvo contactos con el Ministro de Trabajo, Coronel (r) Jorge Salvador y Chiriboga; con el de Gobierno Bolívar Jarrín Cahueñas; con el Gerente de la Corporación Financiera Nacional, Alberto Quevedo Toro y con el triunviro, General Guillermo Durán Arcentales. Con una agilidad sorprendente, el mismo día el Subsecretario de Trabajo, doctor Arturo Gross C., declaró la huelga ilegal y pidió al Coronel Bolívar Jarrín Cahueñas que “disponga lo que el departamento de su digno cargo estime legal”. Jarrín Cahueñas inmediatamente envío una comunicación al Comandante General de Policía, Alberto Villamarín Ortiz, en la que textualmente manifestó: “agradeceré a usted, se digne disponer, se proceda al desalojo inmediato de los trabajadores de dicho ingenio que se encuentran apoderados de la fábrica impidiendo su normal desenvolvimiento”.
A las 5 de la tarde llegó de Babahoyo a La Troncal el destacamento la Peñas, compuesto por 100 policías fuertemente armados al mando del Mayor Eduardo Díaz Galarza. En el interior del ingenio se encontraba el Mayor Lenin Cruz, conocido elemento represivo, al mando de una dotación policial que desde semanas atrás se encontraba custodiando las instalaciones.
Las fuerzas represivas estaban dispuestas y en seguida se ejecutó la masacre. Un tal Teniente Viteri, megáfono en mano, les concedió dos minutos para que los trabajadores, mujeres y niños abandonen el lugar. El único sitio de escapatoria constituía una pequeña puerta, que bien podría compararse con una puerta de dormitorio…Por ahí debían salir 2000 personas… y en dos minutos. Los trabajadores replicaron con vivas a la huelga y se aprestaron a resistir con sus machetes, pero los policías armados con lanzabombas, metralletas, fusiles, bombas de mano y garrotes, arremetieron brutalmente.
Con alevosía y premeditación dispararon y golpearon a los hombres y niños obligándoles a lanzarse al profundo canal de riego, donde muchos, ya heridos, perecieron ahogados. Fruto de esta acción perecieron más de cien personas.
A las ocho de la noche, el Mayor Díaz comunicó a sus superiores que la “orden había sido cumplida a cabalidad”. El crimen había sido consumado. La Ley de Seguridad Nacional aplicada.
La dictadura, para encubrir su crimen, fabricó una versión –que nadie creyó- con la cual hacía responsables de la masacre a los dirigentes laborales, e inventó un supuesto “plan terrorista internacional”. Los cadáveres desaparecieron y según se dice fueron arrojados a los calderos del Ingenio, mientras a otros se los dejó sepultados en el fondo del canal.

LEÓN FEBRES CORDERO DIGNO REPRESENTANTE DE LA BURGUESÍA Y LA OLIGARQUÍA ECUATORIANA
El período presidencial de León Febres-Cordero, los ecuatorianos y la comunidad internacional más lo recuerdan por la violación a los derechos humanos y represión que implementó. La actitud autoritaria, implacable y represiva se evidenció a fines de 1984, cuando aparece públicamente con actividades insurgentes el grupo subversivo Alfaro Vive Carajo (AVC), el cual cobra mayor presencia en agosto de 1985 con el secuestro del banquero Nahim Isaías, en Guayaquil. El propio Presidente dirigió el operativo militar de rescate de la víctima, que murió con los secuestradores en condiciones que nunca fueron plenamente determinadas durante el asalto. A partir de ese momento, la lucha contra el terrorismo se convirtió en política oficial del régimen. Fue el inicio para la violación de los derechos humanos, hubo una persecución implacable contra los integrantes del grupo AVC y de uno en uno los exterminó. Se estima que hubo cerca de 500 casos de tortura policial y militar, y 150 de desaparecidos, entre ellos los hermanos Santiago y Andrés Restrepo, además de la profesora Consuelo Benavides. El pueblo empezó a tener miedo, puesto que durante el combate a la delincuencia e insurgencia se presume que se crearon ‘escuadrones de la muerte’ dedicados a castigos y ejecuciones. También persiguió tenazmente a sus opositores políticos y atentó contra la independencia de otras funciones del Estado. El caso más grave fue la agresión física al entonces diputado socialista opositor Diego Delgado, a quien luego de detenerlo y torturarlo lo arrojaron en una vía dándolo por muerto. Fue encontrado por ciudadanos que lo ayudaron para que sea atendido en una casa asistencial, en donde se recuperó de las graves lesiones. “Febres-Cordero tenía estos grupitos que actuaban al margen de las Fuerzas Armadas y la Policía”, afirma Delgado, al recordar el criminal episodio, como lo califica. Estos hechos provocaron la condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos al Estado ecuatoriano, imponiéndole la obligación de reparar a las víctimas y de investigar y sancionar a quienes cometieron dichos actos. Pese a la insistencia, el Gobierno no facilitó información suficiente a organismos internacionales sobre los desaparecidos
http://www.eltelegrafo.com.ec
Estas son las clase de cosas que suseden por el abuso de los imperios, de la oligarquía y la burguesía, las que no han susedido más gracias a un gobierno progresista y en Ecuador gracias a la Revolución Ciudadana.

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