MITOS Y LEYENDAS DEL ECUADOR # 8 LEYENDAS DE AMBATO

Las brujas de San Bartolomé y Calguasig
En la Sierra centro son muchas las historias reales de brujería, prácticas que realizan curanderos de la zona para empeorar o mejorar situaciones de la vida, como el amor, salud, dinero, entre otras. En los cuentos de Ramos, se hace referencia a dos episodios en dos cuentos por separado. Uno es el de La bruja de San Bartolomé, y el otro El Libro de la vida, que hace referencia a las brujas de Calguasig.
El primero narra sobre tres niños jugaban en las montañas de la parroquia Pinllo, en Ambato, y se percataron del momento en que una mujer realizaba un hechizo, incluido un sacrifico. Los niños aterrados trataron de alejarse pero fue muy tarde, pues la mujer se percató y echó sobre ellos una maldición que atraía accidentes y situaciones negativas a sus vidas. Este maleficio continuaba de generación en generación.
“Yo nací allí (Pinllo), y nuestros abuelos nos contaban al calor de las fogatas las historias que ellos presenciaron en su juventud, eso era la tradición oral. Y esa leyenda ha tomado fuerza en ese sector de la Sierra centro”, detalla el escritor.
Mientras que a las bruja de Calguasig hace referencia al famoso Libro de la vida y a San Gonzalito. Ramos califica a esta creencia como un método de estafa y brujería que causa horror a las comunidades de Tungurahua y Chimborazo, pues al ser pueblos superticiosos creen en los mensajes de supuestas brujas.
Fue un terror psicológico, detalla el escritor, pues cada familia no lograba la tranquilidad al saber que el nombre de uno de sus integrantes constaba en el libro. Ramos detalla que aún se dan muchos casos, incluso muchos comuneros aplican la justicia indígena para castigar a las mujeres que se dedican a la brujería maligna.
Tomado de: EL UNIVERSO. leyendas de misterio y terror de la cultura popular en Ecuador
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VICO Y EL DUENDE
Vico y el Duende Según cuenta la historia en la parroquia rural de Huambaló cerca del cantón Pelileo, vivía un niño llamado Vico que era muy andariego, a él le gustaba jugar a las canicas cerca de la quebrada de Gualgchuco, la gente de por ahí decía que era un lugar muy pesado para los niños porque en el interior de esta quebrada vivía un duende que se dedicaba a perseguir a las chicas y especialmente a los niños que se quedaban jugando bolas hasta muy tarde. Vico no se imaginó que a él se le aparecería el duende. Una noche cuando Vico estaba jugando bolas vió que se le acercó un ser que era más pequeño que un enano, estaba vestido con un traje verde con un sombrero café como los de los mariachis, este le retó a jugar y como a Vico le fascinaban las bolas no dudó en aceptar. Vico en las primeras partidas ganó, entonces, el duende se puso la capa roja hacia atrás y cambió la suerte y Vico se quedó sin ninguan bola. Cuando este ser lo iba a coger con esas manos espantosas apareció su abuela, para Vico fue una salvación, pero Vico pidió revancha en el mismo lugar y a la misma hora. Fue así como ocurrió solo que esta vez la suerte no acompañó al duende y apareció la abuela con un fuete y aguardiente, amenazó al duende y se esfumó con su olor a azufre. Al siguiente dí cuando Vico vió las bolas que ganó ya no estaban.
Tomado de: Leyendas urbanas de ambato

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LOS FANTASMAS DE LA LAGUNA DE YAMBO
Cuenta la gente que hace muchos la laguna no era tal, sino un terreno cultivable que tenía que ser regado por sus propietarios para que las plantas sembradas dieran frutos.
La laguna de Yambo es una verdadera cajita de sorpresas que está ubicada a media hora de Salcedo, en la provincia de Cotopaxi.
Llegar hasta ella no es tan fácil, ya que desde Quito se pasa Salcedo y luego se llega hasta el sector de Yambo. Ahí todos conocen el desvío viejo y destruido que conduce hasta el borde de la hermosa laguna.
En el trayecto se pasa por antiguos rieles del tren que antes había circulado por el lugar llenando de vida ese sitio ahora tan desolado.
En esas épocas ferrocarrileras es donde nace la historia de que la locomotora aparece a la medianoche pitando con insistencia.
Los ancianos habitantes cuentan que cierto día los vagones se salieron de los rieles y el tren se volcó aparatosamente.
Dos de los vagones que iban repletos de pasajeros dieron varias vueltas de campana y al final fueron a parar al fondo de la laguna.
Los cuerpos de las víctimas nunca fueron encontrados, al igual que los restos de los vagones. Desde ese día hasta la actualidad, muchos dicen escuchar el pito del tren y los gritos de las personas que desesperadas piden auxilio para no morir.
Enrique Malliquinga y su padre Jacinto, vecinos del sector de Jacho, cercano a la laguna, aseguran haber escuchado alguna vez esos terroríficos gritos.
Tomado del portal: DEJANDO HUELLA

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