MITOS Y LEYENDAS DE ECUADOR 17 LEYENDAS DE LOJA

Como en todas partes de nuestro Ecuador en Loja existen muchas leyendas, unas son solamente fantasías. pero esta llama mucho la atención por que fué estudiada y documentada de gran manera y se apega mucho a la realidad.

El Chiriculapo: roca, leyenda y suicidio.
EL CHIRICULAPO; ROCA ENIGMATICA QUE “LLAMA” AL SUICIDA.
Una investigación de campo en psiquiatría transcultural.
GUSTAVO VEGA-DELGADO
Laurentino Albalá Medina, tiene un libro interesante: “Paltas: Leyendas y Tradiciones”. Consta en él los detalles sobre la leyenda del Chiro o Shiro: se trató quizás de un ave mítica, cuyas huellas las dejaba hacia atrás, para engañar a la gente. Una suerte de ave y ser extraordinario a la vez. Es en la roca donde habita el Chiro o Shiro, ente semihumano, quien viva acompañado de una parejita de dos shiros pequeños. Quizás de este nombre se derivó el de un ave real, pequeña y cantora, la que sale en venta en el pueblo entre Abril y Mayo, la chiroca, la que habla además lo que se le enseña.
Parecera ser que los suicidas quisieran emular al Chiro y hacerse aves y lanzarse fantásticamente a un vuelo fatal desde lo alto de la peña que diera en nombre al Chiriculapo. También se lo escribe as: “Shiriculapo”, queriendo hacer alguna referencia a los shiros, pero también a los shiris: los monarcas quiteños aborígenes, este asunto último que es más remoto, por cuanto los shiris no estuvieron, pero conquistaron estas tierras.
“El balcón del inca” lo llaman más con afán turístico; sin embargo hay posibles referencias en el sentido de que ya desde tiempos remotos la roca servÍa para suicidios u homicidios. La concepción del diablo estuvo presente en la mentalidad aborigen: “supay” se dirá al “demonio” en quichua; el suicidio también era obra del supay; suicidios hubo en el incario: recuérdese que tuvo que prohibirse la interpretación musical de las ocarinas, esas flautas chatas y menudas de barro, porque luego de ser ellas tocadas, sobrevenían olas de suicidas.
Notas de campo sobre el suicidio en Catacocha:
Dos principales informantes tiene esta exploración científica: el señor Nerio Vicente Vivanco Román de unos 65 años de edad y el señor Franco Heras de 35 años de edad aproximada. Al solicitarle su colaboración, por tratarse de personas pertenecientes a dos generaciones diferentes, se piensa, posibilitará una apreciación sobre el tema con más radio de información confiable. Ambas personas son muy conocidas en Catacocha y de profundos valores ciudadanos. Su cooperación fué clave para consignar estas observaciones. Para reforzar la investigación se realizó otras entrevistas con personal del colegio marista y del museo, con familiares de los suicidas y además con uno de los suicidas que fallaron en su intento.
Se visitó el Registro Civil con el ánimo de tener otra fuente de información. Se concluyó de ello sin embargo que tocante a la información de las muertes por suicidio, éstas están infrareportadas en la oficialidad de sus fuentes. Se trata de una realidad avergonzante por lo que obviamente los familiares tratan de guardarlo sigilosamente; salvo en circunstancias demasiado evidentes saldrá a flote la realidad. El sostén bibliográfico fue de colateral apoyo, particularmente de dos obras ya citadas: la de Galo Ramán y la de Laurentino Albalá .
Miguel Erráez fue el primero que se suicidó menciona Don Nerio (Don Viche); al principio nadie supo; encontraron los zapatos quienes fueron de cacería en la base del peña porque había tigres y osos en la base del penñ. Era sobrino de don Juan Erráez, célebre en Loja por haber tenido alrededor de 76 hijos y según algunos más escépticos, al menos 50 en Perú, Ecuador y Colombia. Más de una sonrisa se abre cuando se cita a una agraciada mujer de su tiempo, “La Coral”.
Se esgrime que la principal razón para el suicidio en los más de cuarenta casos que ha ocurrido durante aproximadamente los 50 últimos años es la pobreza, las penurias económicas; la segunda razón es cuestión de enamorados, de corazones rotos o no correspondidos. Ambos informantes concuerdan que la mayor parte de los suicidios se sabe lo hicieron bajo estado etílico. Cabe recordar que según varios estudios confiables, (Procuraduría General del Estado y otros) en Azuay, y Loja se reporta de las más altas estadísticas de consumo alcohólico. El aguardiente “Zhumir” y el “Cantaclaro” son parte de sendas identidades y de sus respectivas culturas alcohólicas de azuayos y lojanos. Por supuesto el alcohol desinhibe al sujeto, aflojando los mecanismos del super ego y propiciando una conducta suicida; según los reportes internacionales en más de la mitad de los suicidios, el alcohol se incluye como invitado de rigor de la situación.
Se habla a si mismo que hace 2 y medio años se hizo la construcción de unos pasamanos, a manera de protectores de seguridad en el borde de la roca, a la vez que dos miradores para apreciar mejor el abismo en cuanto maravilla geológica. (Quienes visitan el Empire State Building en Nueva York saben que en el mirador de éste y otros edificios, se ha protegido sus balcones con especiales mallas y materiales de seguridad para evitar precisamente no solamente los accidentes, sino los suicidios.) La imagen de Cristo Redentor se alza en el tope de la roca, mandada edificar por el padre Luis Antonio Aguirre hace 53 años aproximadamente.
La peña tiene una pequeña aberturita en la mitad, pues por allá es donde más frecuentemente se lanzan. Don Nerio dice que ha escuchado que parece que pierden el oxígeno y que “pegan un grito de muerte, tanto que se les oye al frente en Colanga, antiguo nombre de Catacocha”. Hay más hombres que mujeres en la lista conocida y además la gente sabe que caen desnudas porque pierden sus vestimentas en el espacio al llegar al fondo;”salen en afrechos”, se los puede recoger en un saquillo. El rango de edad de los suicidas estara entre los 17 y los 55 años de edad. Amada Sánchez tenía apenas 17 años cuando se suicidó por razones emocional-afectivas. Son mucho más frecuentes aquí por cierto los suicidios masculinos que los femeninos, lo que se inscribe en la lógica generalizada internacional. (Los intentos fallidos son en los reportes internacionales más constantes entre las mujeres, pero los consumados, más entre los varones.)
Dos hermanos se suicidaron: primero se lanzó del Larinuma Cristóbal Neira Chamba, quien se mató por pobreza y luego por la pena de su hermano, Gustavo se lanzó del Chiriculapo. Se decía que luego de libar, su hermano Cristóbal le llamaba. Gilberto y Jorge Neira se mataron uno tras el otro por igual. En la literatura especializada es frecuente encontrar casos de suicidios entre esposos o entre hermanos o entre amigos por el especial nexo de solidaridad (caso del hijo del poeta Efran Jara, quien se ahorcó y al poco tiempo su amigo íntimo N. Maldonado optó por el propio método. La tragedia de su hijo le hizo escribir a Jara uno de los poemas más bellos sobre el suicidio, válido para la literatura y por supuesto también para la psiquiatría: “Sollozo por Pedro Jara” se llama la referida composición) Más allá de la simple fenomenología del suicidio, éste trae la insondable e inextinguible sed por el infinito, por el más allá, por saber que hay detrás de la muerte, antes de que por razones naturales o del destino ésta sobrevenga, como cuando Alfonsina Astorga -“vestida de mar” caminó sin volver hacia el mar gigante, o como “obstinación de mariposa por el otro lado del espejo” como dice de su hijo suicida Efraín Jara.
Algunas veces lo han hecho en presencia de mujeres, tal fue el caso del joven Cueva Enríquez, quien se lanzó abriéndose paso ante unas jovencitas de otros lugares que visitaban la roca. Alguna actitud de base histérica quizá hay que leer en este comportamiento.
Se sabe también que Galo Saraguro se escapó del control de sus padres que preveían ya su suicidio y se lanzó entre las manos maternas y paternas que intentaban impedirlo, ante la pena de su madre Esperanza Erráez, en cuya familia Erráez por su parte, hay también al menos dos suicidas.
El joven Ramírez, reciente bachiller, por motivos amorosos y por la oposición familiar a sus pretensiones afectivas, se lanzó al abismo en Larinuma en presencia de ellos.
Incluyo una lista publicada en: “Catacocha, Patrimonio Nacional” de Galo Ramón Valarezo, sobre los nombres de los suicidas, en el Chiriculapo y en el Larinuma, según investigación recogida precisamente por uno de nuestros amigos informantes, Franco Heras y, además por Aníbal Cruz Castillo: (Lista que a pesar del valioso esfuerzo de sus recopiladores no es completa sobre los casos totales.)
Corocheco (sobrenombre) José Guerrero
Adolfo Vivanco Manuel Pizarro
Amada Sánchez Juan Lalangui
Ovidio Galán N. Labanda
Cristobal Menéndez Francisco Carchi
Víctor H. Valarezo N. Poma Carchi
Gustavo Menéndez Raul Astudillo
Mara Nole Víctor Agila
Efrén Barba Manuel Díaz
José Saraguro José Soto
Galo Saraguro E. Víctor Díaz Morocho
Héctor Enríquez Fredy Ramírez B.
Pablo Feijo Alcívar Bailón C.
Fabián Ríos Anbal Bailón C.
Digno Galán Leonardo Rosario S.
Agustín Guerrero Nivardo Jiménez
Anselmo Guerrero Lizardo Maldonado
Gilbert Neira C Honorato Túrquez
Jorge Neira C. Ocamidoro Calero

MITOS Y LEYENDAS DEL ECUADOR # 16 LEYENDAS DE CUENCA

Como en cada rincón de nuestra patria, y creo que no sólo en Ecuador, si no en toda el mundo , especialmente en América latina, se han escrito esta clase de leyendas y mitos que han ido desapareciendo con el crecimiento de la era moderna, pero en nuestros paises latinoamericanos con el mantenimiento de nuestros barrios coloniales y nuestras construcciones de barrios ancestrales, estas leyendas se mantienen entre nuestros habitantes.
Aquí les dejo una muestra de una de estas leyendas, en este caso en nuestra hermosa Cuenca, la Atenas del Ecuador.

La leyenda de La Cruz del Diablo, en Cuenca.
Una cita arriesgada
En Cuenca, ciudad de misterios, enigmas y empedradas calles repletas de pasajes históricos se cuenta una leyenda en la que antaño, un joven mozo se enamoró de una bella dama, la más linda que jamás había pisado las calles de esta ciudad, pero la cuál escondía tras su belleza un terrible secreto.
Desde la calle Pilares, bajando por un precioso empedrado, llegamos a la ermita santuario de las Angustias, erigida en el siglo XIV, aunque la actual data del siglo XVIII y es el lugar donde se centra esta leyenda.

 

LAS ANGUSTIAS

Bajada a las Angustias

Vivía por estas calles un hermoso muchacho, hijo del oidor de la villa. El bello zagal, en edad de efectuar sus correrías, no dejaba una sin probar, y así tomó fama de mentiroso, pendenciero y, además, bravucón; a nada de ello podían dar crédito sus familiares, pues el honorable cargo que desempeñaba el padre era, sin duda, signo de buena estirpe y descendencia.
Pero de cómo fueron las cosas en aquella época nadie lo sabe, el caso es que el muchacho corría una tras otra a todas las doncellas casaderas del lugar y, luego de cortejarlas y conseguir sus propósitos placenteros, las dejaba plantadas, sin más.
Pero un día, conoció a una dama bellísima como la luna y seductora como el diamante; además era forastera y recién llegada a la ciudad. Cuando paseaba por las calles, las mujeres bajaban sus miradas y de reojo miraban qué hombre era el primero en lanzarle una sonrisa, pues la chica dejaba a todo el mundo con la boca abierta por su belleza e irresistible impulso.
Los jóvenes salían a su encuentro para simplemente saludarla e intercambiar un buenos días o buenas tardes, cosa que siempre hacía simpática y risueña. Hasta que un buen día, nuestro apuesto galán decidió lanzarse y presentarse. La hermosa mujer lo correspondió y le dijo que se llamaba Diana. Contento y presuntuoso, se fue con el resto de sus amigotes para vacilar un poco ante ellos de que ya sabía incluso su nombre.
Diana, que tonta no era, también se percató de la belleza del joven, al que con el tiempo fue conociendo mejor, pero viendo sus claras intenciones, le daba largas y largas.
El muchacho cambió, se quedó ensimismado con Diana, estaba totalmente obcecado con ella y con hacerla suya, algo que ella le ponía muy, muy difícil. Quizá por eso de que a los hombres nos gustan los logros difíciles, éste se lo tomó como todo un reto personal e incluso declinó las ofertas de sus amigos, con los que iba de correrías.
Y una mañana, en vísperas de Todos los Santos, Diana le hizo llegar una misiva que el joven leyó sorprendido y de muy buen agrado: “Te espero en la puerta de las Angustias. Seré tuya en la Noche de los Difuntos”.

BAJADA DE LAS ANGUSTIAS
Bajada de las Angustias

Por fin el muchacho iba a conseguirla. Esa noche se arregló tanto como pudo. Con sus mejores ropas y las fragancias más sublimes que guardaba para las ocasiones especiales, salió a conquistar a esa dama que tan loco lo volvía.
Pero esa noche se fraguó una tormenta. Los truenos retumbaban y el cielo se iluminaba como si de fuego se tratase. Él debía estar a la hora prevista en el lugar donde Diana lo había citado. Y allí, raudo y veloz, cruzó las cuatro calles que lo separaban de la puerta de las Angustias y vio a la bella doncella, ataviada con ropas que parecían de princesa.
Su corazón latía más de prisa a cada paso que daba, y su deseo era tan ardiente que las botas parecían quemar las plantas de sus pies y lo hacían alargar las zancadas.
Ella estaba en el atrio y él se abalanzó contra ella, que le respondió con unos besos tan dulces y tiernos que el muchacho, loco de desesperación, fue intensificando sus caricias hasta que sus manos comenzaron a levantar su falda.
Los truenos caían y los relámpagos iluminaban los rostros de los de los capiteles dejando intuir sombras diablescas, pero los dos jóvenes estaban tan arrebatados por la pasión que no se percataron ni de la tormenta.
Ella, casi tan encendida como él, incluso levantaba su falda más aprisa con el fin de que el muchacho consiguiera su propósito. Cuando descubrió sus preciosas y blancas piernas, vio que llevaba unos chapines altos. El muchacho fue quitándole el derecho poco a poco y de repente cayó un rayo que iluminó de pleno el pie de Diana, que resultó no ser un pie, sino una pezuña; y su pierna, la de un macho cabrío.
Aterrorizado, el joven tiró el zapato y salió corriendo dando gritos de terror y espanto. A su vez Diana, que era el mismísimo diablo, con una voz profunda, cavernosa y estrepitosamente desgarrada, lanzaba carcajadas que resonaban entre las antiguas piedras del santuario.

santuario de las angustias
Santuario de las Angustias

El joven, presa del pánico, se abrazó a la cruz que había en la puerta de las Angustias; el diablo se abalanzó sobre él, lanzándole un zarpazo al tiempo que sonaba un trueno inmenso. Cuando el chico abrió los ojos, el zarpazo le había rozado el hombro y había dejado una marca en la piedra, todavía humeante.
Se dice que el chico ingresó en el santuario de las Angustias y nunca más volvió a ver la luz del día…. ni de la noche.
Y allí, en la puerta de este lugar, podemos ver la famosa cruz de piedra a la que el joven apuesto y bravucón terminó por agarrarse para salvarse del zarpazo del diablo, que quedó grabado en la piedra y que todavía puede verse.

EL ZARPASO DE EL DIABLO.jpg
El zarpaso del diablo

Tejido por Sinuhé
Fuentes:
Guía de la España Misteriosa, de Pedro Amorós.

 

MITOS Y LEYENDAS DEL ECUADOR 15 LEYENDAS DE ESMERALDAS

Como en todos los rincones de Ecuador en cada pueblo, en cada provincia, gracias a la imaginación artística de nuestra gente y que a travez de generaciones se ha logrado mantener vivos muchos relatos de cosas que talvez en realidad acontecieron en un pasado remoto, pero que lamentablemente la incredulidad y la vida moderna han ido apagandolas por considerarlas inverosímiles, pero a nuestra gente nadie, nadie les puede quitar la realidad de su existencia.
Cuando oímos esta clase de narraciones de voz de algún habitante de nuestros pueblos, lo hacen con una seguridad de ellos mismos que nos hace dudar de que fueran sólo leyendas, talvez, algo hubo de realidad.

leyenda la tacona ecuador
Edgar Alan García
Cuenta la leyenda, que en Esmeralda, había una joven de cabello rubio, que estaba paseando por las calles, en una noche donde no había luna llena. Cuando pasaba por una calle angosta, se cruzó en su camino un sujeto que, al verla, la arrinconó en una esquina y abusó de la mujer.

 

LA TACONA DE ESMERALDAS

 

Una hora después de lo sucedido, la mujer llega a su casa con su vestido manchado y las lagrimas por todo el rostro, decide bañarse y maquillarse. Mientras se maquillaba, se miraba al espejo y juró que nunca mas, nadie iba a hacerle daño.
La muchacha se había puesto un vestido rojo, vestía unos tacones muy altos y su maquillaje era uno de los mas bonitos, se fue a una covacha, donde decidió tomar para olvidar todas su penas y lo que le había sucedido horas antes. Al ingresar a la covacha, los hombres la miraban admirando su belleza y todos querían bailar con ella. Los hombres de aquella covacha la apodaron “la Tacona”. Un hombre, con muy buen parecer, la saca a bailar y le propone ir a la playa para que puedan estar a solas. La mujer acepta muy decidida y se van a la playa.
Cuando ya estaban en aquel lugar, el hombre trató de abusar de ella, y en ese momento, al ver el rostro de la mujer, se dio cuenta que ella era un cadáver, inmediatamente, por el susto, la soltó y corrió sin dirección alguna. Cuando ya estaba muy cansado, ser dio cuenta que había llegado a un cementerio. Al sentarse sobre una tumba, leyó un nombre sobre una lápida y recordó el nombre de la mujer a quien trató de hacer daño. Era ella, pero estaba muerta.
Muchos años después, cuando el hombre ya era un anciano, fue a visitar la tumba de aquella chica, y arrodillándose sobre la tumba le agradeció por todo, pues a partir de ese incidente que tuvo ya no usó a las mujeres para satisfacer sus malos hábitos y fue un hombre de bien. En ese momento el hombre siente una palmada en la espalda y escucha un susurro que le dice: “eso era lo que quería oír.” Él regresa a ver y observa la espalda de una mujer rubia con un pequeño vestido rojo que se aleja del lugar.
– X – X – X –
Existen tantas leyendas en nuestro Ecuador, y las que nacen o crecen en las provincias de la costa muchas veces han sido traidas con los habitantes que vinieron de otros lugares y se asentaron en Ecuador, como la influencia afro en nuestro país y especialmente en nuestra provincia Esmeraldas.
El Comercio – Ecuador-Esmeraldas.
Marcel Bonilla.  Redactor
(F-Contenido Intercultural)
El Patacoré es el diablo, dicen los habitantes. Se viste de paisano: sombrero, botas y pañuelo y está presente en todos los bailes de marimba. Según el cuento, el Patacoré aparece en medio del fragor de la cadenciosa danza de la marimba. Toma aguardiente y sopla este licor con un polvo mágico para aturdir a sus bailadores, quienes inmediatamente caen ebrios, mientras las mujeres continúan bailando.
El Bambero, según el mito, habita en las zonas de manglares. Es un personaje delgado y de baja estatura. Los que le han visto lo describen como una persona que se moviliza sobre una tatabra (animal no domesticado que ha sido parte de la mesa de los cazadores). Uno de los personajes más controvertidos, comenta Güisamano, es
la Tunda, una hermosa mujer afro con rasgos indígenas, tiene un pie humano y otro de cabra. Es parecida a la figura del mitológico sátiro, por sus patas de macho cabrío. La Tunda también es multifacética, por lo cual adopta diversas formas según los casos. Se piensa que deambula por los ríos y recodos, donde la Tunda atrapa el camarón para darles de comer a sus víctimas y neutralizarlas. Según la leyenda, entundaba a los muchachos desobedientes. José Vivero, de la comunidad Concepción, en norte de la provincia, cuenta que cuando los hombres salían al monte y no retornaban, familiares y amigos iban en su búsqueda con perros y escopetas, para ahuyentar al mítico personaje. Los vecinos de estas localidades también hablan del Duende, un hombre pequeño que supuestamente sale a cabalgar en las noches de luna. Lleva puesto un enorme sombrero y una guitarra en la mano. Las personas murmuran que al Duende le atraen las mujeres jóvenes, de cabellera larga, a las que persigue. En la fábula se afirma que espía a las mujeres desde las copas de los árboles cuando se bañan en el río.
http://www.elcomercio.com/actualidad/mitos-esmeraldas-vigentes-leyendas-personajes.html.

MITOS Y LEYENDAS DEL ECUADOR 14 LEYENDAS DE MORONA SANTIAGO

Desde el origen de la humanidad han existido leyendas y mitos, mucho antes de la historia escrita, cuando nuestros ancestros usaban sólo su vocabulario para comunicar a su descendencia lo que había acontecido en un momento de su vida. Unas simples y llanas historias, otros muy floridos en su contexto, la mayoría de las veces eran sólo recuentos de los hechos, muy apegados a la realidad ,conocidos por una persona y de esta manera dados a conocer al resto de los habitantes.
Con las técnicas modernas podemos diferenciar la historia de los mitos y fantasias, se ha podido comprobar con restos y hechos actuales lo que fué realidad y se ha convertido en historia, y los que no se han podido comprobar por ser inverosímiles se demuestra que son sólo mitos.
Pero estos mitos y leyendas fueron usados por nuestros antecesores para comunicarnos sus creencias religiosas y las ideas que tenían ellos de su orígen.
Muchos de estos mitos fueron usados, para de una forma florida dar lecciones, especialmente a la juventud y de esta manera inculcarles un buen comportamiento dentro de la sociedad.
Nuestro país tiene tantas y tantas leyendas, que podríamos sentarnos cada noche por un momento y contar una de estas historias y no alcanzarían todos los días del año para contarlas todas.
Una de las pocas cosas que debemos agradecerle al imperio español. es el idioma, porque es tan florido que los historiadores han podido traducir estas historias de su idioma original, sin perder su contexto.
Aquí les dejo un ejemplo de las tribus Shuaras de Morona Santiago.

La leyenda de jempe y yakakua

EL DIARIOec
cultura y sociedad

COLIBRI JEMPE

En Yankus, cantón Limón Indanza, provincia de Morona Santiago, los sabios del pueblo cuentan historias a los jóvenes para que aprendan sobre la vida. En una ocasión escuché lo siguiente:
Ayumpum, ser misterioso, dueño de la guerra, quería tener una huerta. Llamó a los dos jóvenes más fuertes de la comunidad y les dijo:
-Jempe y Yakakua, los he elegido para que me ayuden a trabajar una huerta.
Jempe madrugaba a su trabajo y regresaba antes de las diez. Mientras que Yakakua regresaba muy tarde.
Las mujeres de la comunidad comentaban:
-Yakakua es un gran trabajador, se pasa el día labrando la tierra. En cambio, Jempe trabaja al apuro, regresa temprano; Yakakua se esfuerza y regresa cansado y muy tarde de su trabajo.
Otra mujer dijo:
-A Yakakua hay que servirle una buena comida, al otro, a Jempe, por ocioso, démosle de beber únicamente agua de pororó.
Las mujeres se reían de Jempe y lo despreciaban.
Llegado Ayumpum mandó a las mujeres a verificar cuánto había trabajado cada uno de los jóvenes. Cuál sería la sorpresa de las mujeres al mirar que mientras Jempe trabajaba concentrado en la tarea y había logrado cultivar más de la mitad de la huerta, el otro, Yakakua, despacio y con pereza, tomaba una piedra del terreno y a manera de juego la hacía rodar en la planicie.
Las mujeres regresaron apresuradas a la casa para contarle lo visto a Ayumpum; para compensar a Jempe, le prepararon un gran banquete que el joven rechazó porque se había indigestado con el agua de pororó que le dieron a beber las mujeres.
Por su buen proceder, Jempe se convirtió de inmediato en un hermoso colibrí, destinado a chupar la miel de las flores.
En cambio, Yakakua no solo que fue el objeto de desprecio de las mujeres, sino que como castigo a su vagancia le cocinaron la sacha pelma y le dieron a comer. Acto seguido, al joven le sobrevino una comezón tan intensa en la garganta y en el cuerpo que no paraba de rascarse y la piel se le puso de color rojo intenso. Entonces se convirtió en un ave de pescuezo rojo muy poco agraciada.
Etsa, que todo lo miraba, disgustado con Yakakua y complacido con la actitud de Jempe sopló al viento estas palabras:
“El que sepa trabajar será feliz y tendrá lo necesario para su familia; el vago y deshonesto será mal visto por la sociedad”.

MITOS Y LEYENDAS DEL ECUADOR 13 LEYENDAS DE GUAYAQUIL

Existen muchas leyendas de mi Guayaquil, especialmente del Guayaquil antiguo, hay muchas que han sido traídas por nuestros campesinos hacia la ciudad y las han hecho revivir como si hubieran nacido aquí, pero en realidad la mayoría son creencias de nuestros ancestros fuera de las ciudades y con sus ideas y temores fueron llevadas al lugar donde se radicaron cuando comenzaron a emigrar hacia las grandes ciudades como Guayaquil, Quito, Cuenca, etc.
Asi tenemos leyendas como: La bruja del tamarindo, la Viuda del Mate, el chiquito Luis, el Tin Tin, el duende del sombrerón, y muchas más.
Esta vez quiero contarles algo de mi experiencia personal, no por que me haya pasado nada excepcional, si no que, sólo me remito a mis recuerdos de mi infancia, y he tratado de buscar información por otras fuentes pero no lo he logrado.
Cuando eramos niños, mis hermanos y Yo, teniamos como diversión, caminar nuestra ciudad de extremo a extremo, comenzabamos por la avenida Olmedo, el Malecón Simón Bolívar, la avenida 9 de Octubre y terminabamos en el malecón del Salado, era nuestro recorrido favorito, a veces avanzabamos hasta el Cementerio General, pero muchas veces evitabamos ese recorrido porque si se nos hacía tarde, a las sombras de la noche nos atemorizaba la calle Julián Coronel, conocida como la Avenida de las amarguras, esto debido a que esta comenzaba con el cerro del Carmen que en nuestro tiempo se había convertido en refugio de malas gentes, ladrones y criminaleas, (ahora recuperado y convertido en un bastión turístico) seguía la Cárcel Municipal, y a continuación el Hospital Luis Vernaza, El Hospital de Lea (liga ecuatoriana antituberculosa), el Necrocomio, el Cementerio de los protestantes, el Hospicio, y el Cementerio General a travez de la calle el Servicio Sanitario Nacional y el Centro Antirábico(ahora Hospital de Infectología y ciencias Forenses), en nuestro tiempo allí se acababa la ciudad.
La esquina a donde pegó el grito el Diablo
En nuestro tiempo había una leyenda, en el cerro de el Carmen, la calle Numa Pompilio Llona, la única calle de el famoso barrio de las Peñas, había un desvío de la calle, que conducía al cerro del Carmen, la parte “mala” de ese barrio realmente era un barrio muy pobre, en el que lamentablemente se había asentado un grupo de ladrones y asaltantes, los que hacían de las suyas en los barrios aledaños, y en el resto de la ciudad y huían de la policía en los vericuetos de ese barrio.
En la cima del cerro en un recodo del camino, en la roca macisa, había un túnel, cuya boca estaba en la pared de la montaña, se dice que muchos ladrones, seguidos por la policía se habían aventurado en aquella cueva, pero que nunca se llegó a saber de ellos y se cuenta que en las noches muy oscuras se oían gritos escalofriantes, entonces se le comenzó a llamar a ese lugar “La esquina a donde pegó el grito el diablo”, por mucho tiempo la gente evitó pasar por el lugar cuando oscurecía.
Se cuenta que en los años 60 y 70 muchos se aventuraron a investigar el lugar, pero muchos de ellos nunca salieron,el último que se aventuró fue un aventurero francés que se había radicado en Guayaquil, y desapareció por 25 dïas, fué el único que salió de la famosa cueva pero cuando lo hizo estaba transtornado mentalmente y nunca dijo lo que vió o encontró allí. Y por lo tanto las autoridades decidieron condenar la entrada del túnel con una gran puerta de hierro para evitar más desaparecidos.
Ciertos historiadores cuentan que el famoso túnel era un camino a travez del río y de las montañas para que los Chasquis (mensajeros del Inca) llegaran más rápido a la capital del Imperio, Lo que tampoco nunca se investigó ni se comprobó.
Otros decían que no era nada de espantarse por que el famoso grito del diablo era que la boca de la cueva por su posición, cuando había vientos fuertes, producía los sonidos que la gente confundía con gritos desgarradores.

 

MITOS Y LEYENDAS DEL ECUADOR 12 LEYENDAS DE MANABÍ

Leyenda de la Diosa Umiña
La diosa Umiña es un personaje de leyenda de la creencia popular ecuatoriana. Era considerada la diosa de la salud de la cultura Manteña que se desarrolló en la costa ecuatoriana entre los años 500 a. C. – 1500 d.C.

                                                Diosa Umiña_1
DIOSA UMIñA
Cuenta la leyenda que uno de los Caciques de la tribu MANTAS llamado Shygui fue casado con una mujer humilde pero muy inteligente, con quien tuvo una hija, la que, por tener sus ojos admirablemente verdes, la llamó UMIÑA. La mamá de Umiña, era curandera y sacerdotisa de JOCAY, oficio que también lo llegó a ejercer su única hija.
Cuando Umiña cumplía los veintiún años de edad, murió su mamá, quedando sola con su padre. Al año siguiente los amigos del Cacique le aconsejaron que tomará por esposa a otra mujer, una hechicera de la tribu.
La nueva esposa no tuvo aceptación por el pueblo debido a su mal carácter. Toda la atención se centró en Umiña, quien se había dedicado a hacer el bien a todo quien le solicite sus servicios médicos y religiosos, continuando así la obra benéfica que su madre le había encomendado.
La Madrastra de Umiña se sintió celosa por la fama de su hijastra, en represalia decidió embrujar al Cacique, quien dominado con sus hechicerías logró que Shygui emitiera una sentencia ordenando que su hija fuera atada a una balsa, llevada mar afuera durante tres días y luego abandonada sin agua ni alimento. El Decreto fue cumplido en parte.
La gratitud que los soldados guardaban para con Umiña no permitió su muerte y a los tres días siguientes, Umiña llegó en una balsa a una tribu vecina de donde fue llevada a su casa sana y salva por sus amigos.
Un nuevo Decreto de su padre ordenaba que sea llevada a las más altas montañas y sea atada y abandonada en las nieves, sin abrigo ni alimento. A los tres meses apareció nuevamente diciendo que un cóndor la había traído. Todo el pueblo de Jocay la recibió con muestras de gran alegría, enterados de lo ocurrido en contra de esta mujer bienhechora del pueblo.
La bruja enfurecida por la burla que había sufrido quiso obligar a su esposo a ordenar la muerte de su hija, pero éste, ya sanado de la hechicería y conociendo las acciones malévolas de su nueva esposa, tomó venganza contra ella y después de castigarla la botó de la casa. Esta lo amenazó y le sentenció que antes de tres lunas estaría muerto.
En efecto, el tiempo se cumplió y en una madrugada mientras Shygui dormía tranquilamente, la bruja atacó a su esposo con un cuchillo dándole muerte.
Umiña dormía custodiada en otra casa y se percató de inmediato de lo que le ocurría a su padre y llamó a los soldados para que capturen a la bruja.
Cien soldados la persiguieron hasta un poco más allá de un elevado cerro, quienes regresaron diciendo que sí la habían encontrado pero que la malvada mujer se les había convertido en un lobo feroz.
El cacique fue sepultado en su propia casa y Umiña llorando desconsoladamente se echó sobre la tumba de su padre, negándose a tomar alimento, muriendo a los pocos días, pero antes ordenó que nadie mueva su cuerpo del lugar.
Los pobladores se retiraron obedeciendo la orden de la Diosa Umiña. Al poco tiempo comenzaron a notar que el corazón de Umiña no se había descompuesto, transformándose en una piedra roja del tamaño de un puño, estaba intacto con la particularidad que en la parte superior tenía dos puntos verdes los que con el tiempo fueron creciendo hasta cubrir todo el corazón el que quedó convertido en una bella Esmeralda.
El nuevo Cacique tomó la Esmeralda, llamó a un orfebre para que, de la mitad de la esmeralda hacia arriba, talle el Busto de Umiña y así se hizo. Construyó un hermoso templo para que en dicho lugar sea adorada como una Diosa.
Desde los primeros momentos, todo enfermo que tocaba la esmeralda quedaba inmediatamente sano. La fama de la Diosa de la Salud llegó a muchas partes del Continente, venían del Perú, de México y de América Central trayendo enfermos y regalos que consistían en perlas pequeñas y oro en polvo.
Tomado de:

viajando por el mundo

MITOS Y LEYENDAS DE ECUADOR # 11 LEYENDAS DE GALÁPAGOS

 

HACIENDA EL PROGRESO GALAPAGOS
Manuel J. Cobos y lo que queda de la hacienda El Progreso, ubicada en las tierras altas y agrícolas de Puerto Baquerizo.

Nuestra Historia, nuestra tierra, está llena de leyendas, de historia propiamente dicha, pero como no había la facilidad de imprimirla, primeramente, fué transmitida de boca en boca por nuestros antecesores y luego gracias a personas a las que les gustaba escribir, las plasmaron en papel, para así hacerla conocer a mayor cantidad de personas en el devenir del futuro.
Deberíamos estar orgullosos de nuestra historia, tan rica en cuentos y leyendas, muchos de ellos, si no es la mayoría han provenido de una realidad acaecida en algún tiempo, y que afectaron en cierta forma , la mentalidad y los corazones de nuestra gente, y que después de los susesos ellos las han seguido repitiendo por generaciones, de padres a hijos y así susesivamente.
Aquí les dejo una leyenda de Galápagos, en la que habla de un personaje, que llevando las mismas costumbres de los invasores españoles, esclavizó y maltrató a los aborígenes de la isla San Cristóbal, parte de nuestras islas Galápagos, El personaje Manuel Julián Cobos, de la vida real, de su vida y de su muerte, de la vida real, y lo demás lo dejamos a la libre interpretación del lector, tal vez, fué realidad, tal vez es solamente el resultado de la riqueza en la literatura y la forma de escribir del autor, para así adornar su obra.
¡nadie sabe a donde termina la realidad y a donde comienza la leyenda!
La leyenda de la guayaba: Historia galapagueña
Por Paula Tagle05 de Junio de 2016
Galápagos es lugar de leyendas. Las hay sobre aquellos que encontraron tesoros de piratas, enterrados en sus casas o en profundas cuevas. Existen mitos sobre maldiciones lanzadas en tiempos de bucaneros, o de los primeros colonos. Historias de dolor, odio y venganza aún por descubrir y contar.
En San Cristóbal existe la leyenda del árbol de guayaba. Parece que esta fruta fue introducida a la isla por Manuel Julián Cobos, un hombre que fundó la primera plantación y refinería de caña de azúcar en Galápagos.
Se cuenta que cuidaba al árbol con fervor, que amaba sus frutos, y usaba la corteza para curtir las pieles de ganado. Manuel llegó a San Cristóbal en 1880. Se asentó a 8 kilómetros de Puerto Baquerizo Moreno, entonces conocido como Puerto Chico. Aquí fundó su hacienda El Progreso, donde laboraban convictos traídos desde la colonia penal que había fracasado en Floreana, y otros del continente. Cobos manejaba su negocio como implacable tirano, tratando a los trabajadores como esclavos. Les pagaba en la propia moneda de Cobos, y se les vendía productos y enseres en la misma tienda de él.
En este ambiente crecía el árbol de guayaba, hermoso y abundante. Pero Cobos no permitía que nadie, excepto él y su esposa, lo tocaran y menos aun, probaran sus frutos.
La fragancia de la fruta impregnaba cada rincón, con su dulce olor, cercano al de azahares, aunque más delicado. Las frutas maduraban magníficas ante los ojos de los trescientos trabajadores que apenas podían aspirar a verlas prenderse de amarillo y soñar con su pulpa deliciosa.
La guayaba es originaria de América, y su nombre parece haberse derivado del Arawak, la lengua de los indígenas del Orinoco y Caribe. El nombre científico es Psidium guajava, y pertenece a la familia de las mirtáceas, la misma de los eucaliptos, que se caracteriza por hojas con glándulas generalmente resinosas y aromáticas, que en algunos casos se usa con fines medicinales.
En medio de El Progreso se yergue todavía frondoso el árbol de guayaba, según la leyenda el primero de las islas, pero ciertamente no el único.
Esta planta representa hoy en día un problema para el archipiélago ya que fue introducida, se dispersa fácilmente e invade las tierras que debieran ser para las especies locales. Sin embargo, y ya que esta aquí, muchos aprovechan sus frutos. Para empezar, las tortugas gigantes la adoran. Pero también es utilizada por los humanos. Las esposas de los pescadores de Isabela, por ejemplo, hacen mermeladas y conservas de guayaba, muy populares entre los turistas.
Continuando con la leyenda, se dice que había una mujer embarazada en la hacienda El Progreso que tenía antojos terribles por guayaba. El olor de los frutos maduros la estaba volviendo loca, y así el marido, para evitar que el niño les fuera a nacer “torcido”, decidió irse contra las normas de MJ Cobos y robarse un fruto. Pero fue descubierto, y como era costumbre en la hacienda, fue torturado hasta morir, con 200 latigazos.
Son conocidos los suplicios a los que Cobos sometía a sus trabajadores: fusilamientos, abandonos en islas deshabitadas o torturas en cuevas sin salida devorados por ratas.
La mujer, al perder a su esposo, lanzó una maldición: que el perverso árbol se convertiría en plaga, y que Manuel tendría una muerte terrible y violenta.
¡Y así ocurrió! A los pocos días fue asesinado por sus trabajadores a tiros y machetazos, mientras que hoy, la guayaba es un problema en muchas de las islas de Galápagos. (O)
nalutagle@yahoo.com

MITOS Y LEYENDAS DE ECUADOR 10 LEYENDAS DE LA PROVINCIA DEL CARCHI

¿Cómo me hubiera gustado vivir en ese tiempo? nuestro país y creo que no sólo nuestro país, si no toda américa latina está llena de historias, leyendas y mitos que lo que más hacen es exaltar la calidad de la imaginación de muchos ecuatorianos, los que han dedicado su vida a estudiar y a tratar de explicar esas leyendas y cuentos que nuestros ancestros, los que pasaban de boca en boca, mucho antes de que existiera una forma escrita de contarlo.
Cada rincón de nuestra patria, tiene una leyenda y especialmente de susesos sobrenaturales, los mismos que nunca se pudieron explicar y sólo la ciencia moderna los niega, pero a pesar de esto nuestra gente sigue creyendo en ellos, y expresiones como “a diferencia de las brujas de los cuentos infantiles— no utilizaban escobas para viajar por las alturas. ” o “Estamos frente a saberes que nos hablan de viajes de una naturaleza espiritual o psicológica en la que no necesariamente haya habido un vuelo físico, sino espiritual”,
Estas apreciaciones en base a estudios realizados en la zona dan lugar a una la idea de que estos susesos hayan sido un día realidad.

LAS VOLADORAS DE MIRA
Foto: Carlos Jiménez / El Telégrafo
La leyenda de Las Voladoras es la más popular entre los carchenses
Carlos Jiménez – 27 de septiembre de 2015 –
Según los entendidos, en la leyenda de Las Voladoras, estas mujeres se caracterizaban, principalmente, por llevar y traer noticias desde cualquier lugar. No se trata de las típicas brujas con escoba “De villa en villa y de viga en viga, sin Dios ni Santa María” es el conjuro de la leyenda de Las Voladoras, y el que permitía emprender el vuelo a estas mujeres que habitaban en el cantón Mira (Carchi) al igual que en las parroquias Urcuquí y Pimampiro (Imbabura), formando un triángulo entre estas 3 poblaciones. Esta leyenda es una de las más populares de la provincia de Carchi, que ha sido transmitida de forma oral por los adultos mayores a sus descendientes para mantenerla viva. Según los entendidos en la leyenda de Las Voladoras, estas mujeres se caracterizaban por llevar y traer noticias desde cualquier lugar del mundo de forma inmediata y por utilizar hechizos para ocultar los romances prohibidos que mantenían con hombres que no eran sus esposos. Ramiro Cabrera, antropólogo y funcionario del Ministerio de Cultura y Patrimonio en Carchi, sostiene que en esta leyenda se observa un fenómeno como el de saberes muy antiguos y tradicionales que nos hablan de la utilización de ciertos elementos como las pomadas que usaban las voladoras. Bien podrían ser plantas consideradas sagradas en América como la ayahuasca, el san Pedro, el yagé, el peyote, el guanto entre otros. “Estamos frente a saberes que nos hablan de viajes de una naturaleza espiritual o psicológica en la que no necesariamente haya habido un vuelo físico, sino espiritual”, señala. Tal es la influencia de esta leyenda que atrajo a estudiantes de turismo de la Universidad Politécnica Estatal del Carchi (Upec) para escenificarla a través de un audiovisual. Jéssica García, ingeniera en turismo, recuerda que con un grupo de compañeras se adjudicó los fondos concursables (2009-2010) del Ministerio de Cultura con la propuesta Puesta en escena de cuentos de la tradición oral del Carchi. Este producto, que también contempla otras leyendas de la provincia, les permitió plasmar el relato de la gente del cantón Mira, que manifiesta identificarse con la leyenda porque hace parte de la identidad del sector, indicó García. Según varios testimonios recogidos cuando trabajaron en el audiovisual, Las Voladoras no son como las típicas brujas que vuelan en escoba, sino que tienen una cabellera larga, usan polleras blancas (batas largas) y para volar se colocaban en las axilas, unos ungüentos especiales. Las voladoras eran portadoras de noticias y presagios. También recordó que les dijeron que el inmueble donde grabaron esta leyenda, en Mira, habría pertenecido a una voladora, “había un ambiente tenso y frío, lleno de expectativas mas no de miedo”, recordó García. Como producto de la tradición popular carchense y para no dejar que la leyenda se pierda en el tiempo, en el Museo Arqueológico de Arte Moderno y Contemporáneo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión núcleo del Carchi, en una de las salas dedicada a las leyendas y cuentos, un cuadro didáctico muestra cómo Las Voladoras usaban los ungüentos y recitaban sus conjuros para volar. El antropólogo Cabera señala además que en el cantón Bolívar, en Carchi, hay ciertas familias que dicen ser descendientes de una voladora. Esta leyenda cobró importancia en la zona de Mira, como motivo identitario, y la han elevado a símbolo; es un sello que está siendo fortalecido por los lugareños. Una de las características de la tradición oral es que está fuera del tiempo, no se puede decir cuándo o en qué momento inició esta tradición, es algo que la gente porta en su memoria y lo transmite oralmente, puntualiza el antropólogo. Para Cabrera, lo interesante es que no son saberes muertos. Cada vez que uno relata la historia, la recrea y se vuelve un actor más, lo importantes es que se perpetúe como parte del patrimonio. La docente mireña Rosa Cecilia Ramírez también recoge esta leyenda en su libro Memorias de Mira (2008), en el que relata cómo se podía hacer caer del vuelo o conocer a una voladora, la primera forma era lanzarse al suelo boca abajo abriendo los brazos en cruz y la segunda decirle que vaya al siguiente día por sal. Algunos mireños dicen que las Voladoras convertían a los hombres en gallos o en manos de plátanos cuando había necesidad de ocultarlos, pero nunca para hacerles daño. También se cuenta que para emprender el vuelo, tenían que vestir enaguas blancas almidonadas, posteriormente colocarse ungüentos en las axilas elaborados con una receta secreta y, finalmente, abrían los brazos y pronunciaban la frase: “De villa en villa, de viga en viga, sin Dios ni Santa María” y salían volando. Hace muchos años, las casas de esta población estaban cubiertas de paja y sin tumbados. Este tipo de cubierta permitía escuchar el más leve ruido, así que era fácil distinguirlas. Las Voladoras de Mira eran las mismas mujeres del pueblo, algunas solteronas y otras casadas, que —a diferencia de las brujas de los cuentos infantiles— no utilizaban escobas para viajar por las alturas. En su vuelo, estos personajes mágicos iban en busca de hombres que deambulaban por las oscuras calles o laboraban en el campo. Traían y llevaban noticias de todos los sitios. Los varones tomaron precauciones y descubrieron los secretos para combatirlas.
TOMADO DE EL TELÉGRAFO
. http://www.eltelegrafo.com.ec

MITOS Y LEYENDAS DE ECUADOR 9 LOS LLANGANATES

La historia de los Langanates ha estado ligada a muchas leyendas y creencias comenzando por los aborígenes locales hasta muchos personajes de distintas partes del mundo, los mismos que esperaban un día encontrar el tesoro de los Incas, el cual según una leyenda habría sido llevado por los Incas sobrevivientes de la invasión española y una parte arrojado a diversos volcanes y otros esparcidos por las selvas que rodean a los Llanganates, la que fué por mucho tiempo inexpugnable y sumamente peligrosa.
Fueron muchos los aventureros que regresaron con las manos vacías de estas exploraciones y muchos otros que perdieron la vida en estas selvas, cuando Yo era muy joven hablar de los Llanganates en nuestro medio era como hablar de muchas diferentes cosas a la vez, unos lo llamaban un paraiso perdido, otros lo consideraban un lugar sagrado a donde sólo los Incas podían entrar, otros después de haber perdido todo en una fallida exploración, decían que ese lugar era una puerta al infierno, cosas que han sido desmentidas con el tiempo, porque ahora es un parque natural protejido y han existido poblaciones aborígenes dentro de estos parajes por mucho tiempo.

El misterioso tesoro de los Llanganates va más allá de las fábulas locales
Pedro Reino Garcés, historiador/cronista oficial de Ambato – 28 de septiembre de 2014
Documentos históricos hablan de vetas aprovechadas por banqueros Este es uno de los datos históricos más alucinantes y enigmáticos con los que me he encontrado en mi experiencia investigativa. Desde luego que nada al respecto se ha publicado en ningún periódico de la época (de los tantos que también he revisado). Los documentos originales están en el Archivo Nacional, Seccional de Tungurahua, y corresponden al fondo Gobernación, entre legajos de 1922 a 1926. Todos sabemos que los buscadores del oro de los Llanganates, al igual que los fanáticos del tesoro de Rumiñahui o de Atahualpa que corresponden a las riquezas que se ocultaron en la conquista de Quito, han existido a lo largo de nuestra historia, a partir de la fábula del Derrotero de Valverde que se camufla con el cura Valverde. (Digo fábula porque creer que llevaron oro desde Píllaro hasta Cajamarca, es desconocer las distancias y creer que el oro se acarreaba como si fuesen piedras de una cantera, como se ilustra este cuento para los niños de escuela). De estas empresas mucho se ha llegado a saber, más de fracasos que de aciertos, incluso de extranjeros que llegaron con equipos y tecnología. Pero cayeron rendidos ante el laberinto de montañas, nubes, vientos, nevadas, lodazales, riachuelos, fauna salvaje y más obstáculos. Ahora bien, que los ríos que bajan a la vertiente oriental acarrean oro por sus cauces, también es verdad. El ‘Derrotero de Valverde’ corresponde a un latacungueño que se apellidaba así y que se casó con la hija de un cacique de Píllaro por el año 1700. En mi experiencia andariega y curiosa por esos lados, gente de Píllaro me hizo conocer ciertas cavidades o boquerones abiertos en las proximidades de Pisayambo. Me dijeron que esos túneles tienen muchas conexiones y una de ellas sale a las laderas de El Triunfo cerca de Baños, en una sola dirección en bajada por precipicios en los que usan cabos y cordeles. ¿Fueron abiertos estos túneles por los que siguen las vetas del oro? Ruinas ignoradas por arqueología Todavía no se da la importancia histórica a las ruinas de piedra que permanecen tapadas de vegetación en las cabeceras del río Topo. Esa parte visible es una suerte de centro ritual o ceremonial del que debe encargarse la arqueología y el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), pues los depredadores están más alertas. Hay un documento insólito que habla al respecto: “Señor Gobernador, Juez de Minas de la Provincia de Tungurahua. Los suscritos Lorenzo Gortaire Viteri, Víctor Manuel Rendón, Efrén Aspiazu y Blanca Henry de Rendón, de acuerdo con las prescripciones del Código de Minería, manifestamos a Ud. que, hemos encontrado un lavadero de oro en la cordillera oriental de Píllaro y cuya muestra de arena aurífera acompañamos a la presente solicitud.- El nombre que damos a la mina es de ‘El Fénix’. Dando cumplimiento a la reformatoria del artículo 26 del código de Minería, acompañamos también el certificado de consignación ante el Tesorero de Hacienda de Tungurahua, la cantidad de SESENTA SUCRES, que corresponde al pago de la patente por el presente año en curso y por cuatro pertenencias, que son las que hoy denunciamos.- Los linderos denunciado son: al sur el cerro Quillarta; al norte la cordillera de los Zoroches; al oriente el cerro Topo, y al occidente el cerro Zunchu. Por nuestra parte, dentro del término legal, cumpliremos con las obligaciones impuestas y oportunamente solicitaremos la mensura de las pertenencias denunciadas. Ud. se dignará ordenar que la presente denuncia sea registrada y publicada, debiéndose archivar el original y conferírsenos la copia en forma legal. Todo esto de conformidad con lo que disponen los artículos 26, 27, 28 y 29 del Código de Minería”. La identidad de los firmantes ¿Se dan cuenta quiénes son los personajes denunciantes que están por extraer el oro de los Llanganates? Empecemos por un apellido ligado a los banqueros: Efrén Aspiazu Cedeño fue hijo del millonario cacaotero, nacido en Palenque (Los Ríos), Pedro Aspiazu Coto (1814-1899), quien en 1891 fundó la ‘Casa Bancaria y de Exportación’, en Guayaquil, la ‘Aspiazu Hermanos’. Lo hizo con 2 millones de sucres de capital, según apunta Rodolfo Pérez Pimentel. Este banco lo dio a sus hijos: Lautaro, Aurelio, Pedro y Efrén Aspiazu Cedeño. La fortuna que don Pedro sumó en su vida resumo. Haciendas: Noboa, Piscano, las montañas hasta el estero de Chojampe, la hacienda Aguacatal de Arriba, más pastizales y cacaotales. A la muerte de su padre compró 20 mil cacaotales en las afueras de Palenque, la hacienda El Guasmo de los Contreras, los pastizales del Manso de Pimocha, y la hacienda Santa Lucía al norte de Palenque, en donde estableció su residencia. No se acomodó a vivir en Guayaquil porque decía: “La ciudad extravía el juicio y el campo lo ordena y acrisola”. Hacía préstamos a los agricultores para que sembraran cacao en sus propiedades. Pérez Pimentel dice: “Aspiazu llegó a producir el 3% del total de las exportaciones de cacao del país, que venía a ser el 11/2% del total de la producción mundial”. Ahora acerquémonos al personaje del guayaquileñismo ilustrado, el doctor Víctor Manuel Rendón Pérez (Guayaquil 1859-1940). Él es otro producto de la riqueza del cacao. Su padre, Manuel Eusebio Rendón Trevino, era “rico comerciante y propietario de las haciendas San Pablo, Hacha, Caoba, Gadúas, Almacigal en la zona de Balzar, con más de un millón de matas de cacao sembradas en las riberas de ese río

SIGAMOS CONOCIENDO NUESTRO LINDO ECUADOR 9 LLANGANATES – ECUADOR TIERRA DE GIGANTES

parque nacional llanganates

PARQUE NACIONAL LLANGANATES
Parque Nacional Llanganates. El nombre Llanganates proviene de la voz quichua llanganati ó cerro hermoso; sus antiguos habitantes bautizaron así a la zona quizá asombrados por la sublime apariencia de sus cumbres cuando son iluminadas por el sol de la tarde.
La Cordillera de Llanganates estará para siempre ligada al recuerdo del General Rumiñahui y su defensa heroica de los tesoros del Reino de Quito; aquí la leyenda y la historia libran una lucha que seguramente no tendrá vencedor.
Esta cordillera legendaria, que dio nombre al Parque, encierra una de las vías de comunicación y comercio más antiguas y estratégicas que ha existido entre las hoyas interandinas y la Amazonia; evidencia arqueológica muestra que el abra del Pastaza, constituyó un camino de tránsito cultural entre los pueblo asentados en el área de influencia del Parque.

pueblo en los llanganates

Quizá los adjetivos desconocida y misteriosa son las dos palabras que mejor describen la zona. Marcada por la leyenda del tesoro inca oculto en sus montañas y por las varias expediciones perdidas en su busca.
La cordillera de Los Llanganates es el sitio ideal para los amantes de la aventura. Allí, donde la leyenda dice que está guardado el tesoro de los Incas, el turismo es muy dinámico por la llegada de visitantes que no andan en busca de tranquilidad. En la cordillera se esconde, además, una gran belleza paisajista sobre todo por la transparente visibilidad de su flora y fauna silvestre.
Entre su amplio complejo lacustre, la Laguna de Pisayambo en el Parque Nacional Llanganates es uno de los grandes atractivo turísticos del cantón Píllaro. Se localiza a 63 kilómetros al noreste de Ambato.
El Parque es un paraje natural de los páramos andinos, que está a 50 km de Píllaro. A él se llega luego de 30 minutos de recorrer un camino sinuoso lleno de baches y piedras, y desde donde se puede divisar la plataforma de Piedra Sacha
Se caracteriza por ser una extensa sabana rodeada de árboles como el Aliso, el Pumamaqui y los grandes pajonales. Un vehículo de doble tracción puede ser el mejor medio para llegar hasta el sitio junto a la laguna de Pisayambo. Sin embargo, a los aventureros, una larga y emocionante caminata los conduce por parajes de indescifrable belleza. Pero si el turista desea aventurarse a pie más allá de los sitios comunes, donde radica la verdadera atracción de los Llanganates, es indispensable la compañía de un guía profesional.
La reserva natural tiene para mostrar 700 especies de animales entre aves, ranas, peces y mamíferos en más de 219 000 hectáreas de páramo. También se puede visitar El Mirador, una elevación mediana con vista de los páramos circundantes o llegar hasta Quillopaccha, una de las lagunas más ricas en truchas, al norte y Cochas Negras, Aucacocha de los Leones y Yanacocha, al sureste.
EcuRed

llanganates

Los Llanganates han estado ligados a muchos mitos y leyendas durante mucho tiempo en la historia del Ecuador y de nuestros aborígenes, llamados de diversas maneras como bosques sagrados, como la minas de oro del Incario, la selva secreta de Rumiñahui, la tierra de gigantes, etc.
Muchas investigaciones científicas como investigaciones de historiadores han demostrado ultimamente que estas leyendas han pasadop de ser un mito a bastante realidad, y los Llanganates han pasado de ser una selva inexpugnable y muy peligrosa a convertirse en un parque nacional protegido y con bastante asistencia turística, y de muchos que aun buscan el tesoro de los Incas.

Aquí les dejo un video de lo que se creía acerca de estos bosques y lo que se ha descubierto acerca de los mismos con pruebas científicas.
LLANGANATES – ECUADOR TIERRA DE GIGANTES